Qué ver en Pals (Girona): la joya medieval entre arrozales y el mar de la Costa Brava
Pequeña, medieval y enamoradiza, Pals es uno de esos lugares capaces de suspender el tiempo. Su casco antiguo, empedrado y florido, se curva entre arcos y callejuelas que evocan el pasado y desafían la modernidad. Situado en el corazón del Baix Empordà, este municipio de Girona se asienta sobre una suave colina, con vistas a los arrozales, al mar Mediterráneo y a los perfiles montañosos del Montgrí y las Islas Medas.
Pals combina historia, paisaje y gastronomía con una armonía que la convierte en una de las joyas más bellas y mejor conservadas de la Costa Brava.


La esencia de Pals: piedra, mar y tradición
Protegida al interior por las sierras de Montgrí y Begur, este municipio de Gerona es un compendio de historia catalana, un conjunto monumental que se niega a ser un mero decorado medieval. Pals, con su perfil inconfundible dominado por la Torre de les Hores, es un testamento de resistencia: una fortaleza reconstruida sobre sus propias ruinas, un lugar donde el tiempo, más que transcurrir, parece haberse fosilizado con dignidad.

A tan solo 5 kilómetros de la costa, Pals seduce por su equilibrio entre la herencia medieval y la vida rural ampurdanesa. Su núcleo histórico, conocido como El Pedró, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico, y conserva intacta la trama original de sus calles, murallas y casas de piedra. Recorrer sus calles es una inmersión inmediata en la Edad Media gótica y románica, un paseo que nos obliga a bajar la vista ante el respeto de sus piedras y a levantarla para capturar la luz que se filtra a través de los arcos y las ventanas ojivales.

La primitiva ciudad sufrió cuantiosos destrozos tras las sucesivas guerras, especialmente la Guerra Civil Catalana del siglo XV y los conflictos del siglo XX. El Pedró es una obra maestra de arquitectura civil restaurada, fruto de un esfuerzo consciente y escrupuloso por respetar el original que se prolongó durante más de tres décadas a partir de 1948, liderado por figuras locales como el Doctor Jaume Pi i Figueres. A su alrededor, los campos de arroz reflejan los cielos del Empordà, y más allá, el Mediterráneo espera con playas amplias y tranquilas.

Visitar Pals es dejarse llevar por el sonido de los pasos sobre el empedrado, el aroma de los geranios en las ventanas y el eco de una historia que se remonta al siglo IX. Es también disfrutar del sabor del arroz de Pals, la calidez de su gente y la calma que solo los pueblos con alma saben ofrecer.

Historia y patrimonio de Pals
El nombre de Pals proviene del latín palus, que significa “pantano”, y hace referencia a las antiguas zonas húmedas que rodeaban el monte donde se alza el pueblo. Ya en el año 889 aparece documentado el castillo de Mont-Aspre, el germen del actual núcleo medieval. A lo largo de los siglos, la villa vivió revueltas, reconstrucciones y etapas de esplendor.

La historia de Pals es la historia de sus fortificaciones. Aunque la villa llegó a contar con un imponente castillo, la contienda civil catalana contra Juan II en el siglo XV lo diezmó, y el monarca permitió que sus piedras fuesen reaprovechadas. Este reciclaje histórico no es un acto de olvido, sino de supervivencia, pues las rocas del antiguo castillo sirvieron para reforzar la iglesia y las murallas circundantes.

Hoy, el castillo ya no se conserva en su totalidad, pero su espíritu pervive en la Torre de las Horas, el elemento más reconocible del skyline de Pals. Este torreón, de base circular y unos 15 metros de altura, data de los siglos XI-XIII y fue coronado más tarde con un campanario gótico. Es un símbolo de la fortaleza medieval y un mirador privilegiado sobre el entorno natural.

El casco antiguo de Pals, con sus calles adoquinadas, arcos de medio punto, ventanas góticas y muros de piedra dorada, ha sido restaurado con mimo. Caminar por él es retroceder en el tiempo, descubriendo rincones donde cada piedra cuenta una historia.

Qué ver en Pals (Girona)
1. El Castillo de Pals y la Torre de las Horas
El antiguo castillo fue el centro de poder del Pals medieval. Aunque solo quedan algunos restos, su torre defensiva, conocida como Torre de las Horas, se mantiene en pie como emblema del pueblo. Construida entre los siglos XI y XII, esta torre románica de planta circular y robusta sección se yergue unos 15 metros sobre un podio de roca natural. Es el único elemento que se mantuvo en pie del castillo original. Su nombre se debe a que en el siglo XV se le incorporó el pequeño campanario gótico y su reloj. Su sencillez estilizada la convierte en un obelisco medieval visible desde cualquier punto del Empordà.

2. El Casco Antiguo y la Plaza Mayor
El casco antiguo de Pals es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña. Sus calles serpentean entre casas de piedra, balcones floridos y pequeñas plazas donde el tiempo parece haberse detenido.

En la Plaza Mayor, centro neurálgico del pueblo, se encuentran el Ayuntamiento, de los siglos XVI–XVII, y varias tiendas de artesanía, galerías y restaurantes con encanto. Desde aquí parte la calle Mayor, donde pueden verse sepulturas visigóticas talladas en piedra, testigos de una historia milenaria.

3. La Iglesia de Sant Pere
Desde las ruinas del castillo, las piedras encontraron un nuevo propósito en la Església de Sant Pere (Iglesia de San Pedro). Documentada desde el año 994, la iglesia tiene un origen románico (siglo XI). Su aspecto actual es un palimpsesto arquitectónico que combina los elementos góticos del siglo XV (construida con las piedras del castillo) con las trazas barrocas de su fachada, remodelada en el siglo XVIII.

Su interior presenta una nave de bóvedas de crucería y un ambiente tranquilo y simple que contrasta con la tumultuosa historia de su materia prima. Desde la escalinata, la vista hacia la Torre de las Horas es una de las más fotografiadas de Pals.

4. Las Murallas Medievales
Flanqueando la villa, aún se pueden distinguir fragmentos del antiguo recinto amurallado, erigido entre los siglos XII y XIV. De estas defensas se conservan sectores de muros y cuatro torreones rectangulares (abiertos al interior). El Passeig Arqueològic, que circunda el perímetro exterior, permite al visitante entender la magnitud defensiva de Pals, conectando la Torre de les Hores con el valle y los arrozales circundantes. Es uno de los lugares más inspiradores para comprender la historia y el espíritu defensivo del lugar.

5. El Mirador de Josep Pla
Pals no es solo la piedra de su villa; es su relación indisoluble con el paisaje circundante. La villa se asienta sobre el Mont Aspre, lo que le permite dominar la vasta llanura conocida como L’Empordanet, un territorio que fue inmortalizado por el escritor Josep Pla.
El Mirador de Josep Pla: Un Horizonte Inspirador
El Mirador de Josep Pla es, para el visitante, la cima visual y literaria de la villa. Este punto rinde homenaje al ilustre escritor, originario de la cercana Palafrugell, quien en incontables ocasiones inmortalizó la belleza de Pals. Desde aquí, el visitante es invitado a contemplar una panorámica que abarca:

- El Macizo del Montgrí y la Serra del Cadí: La visión de la serranía circundante, con el Puigmal en la distancia.
- Los Arrozales y la Llanura: El mosaico de campos cultivados que se extiende hasta el horizonte.
- El Mar y las Islas Medas: La línea costera y, destacando como islas míticas en el azul, las Islas Medas, una Reserva Marina protegida de excepcional valor ecológico y destino principal de buceo en la Costa Brava.

Este mirador es el inicio del Paseo Arqueológico, una ruta de tranquilidad extramuros que ofrece constantes perspectivas del entorno. Cerca de este paseo se encuentra el Antiguo Hospital de Pals, una masía del siglo XVIII dedicada a atender peregrinos y enfermos, que recuerda la importancia de la villa como punto de paso. El propio Pla escribió que Pals era “uno de los pueblos más bellos del mundo”, y basta con asomarse a este punto para entenderlo. Es un lugar ideal para contemplar el atardecer y captar la esencia visual del Empordà.

6. Ca la Pruna
A la entrada del casco antiguo se encuentra Ca la Pruna, una casa fortificada del siglo XVI que combina arquitectura gótica y renacentista. Hoy alberga un museo local y la oficina de turismo, además de salas dedicadas a exposiciones temporales y actividades culturales. Es un centro cultural vital que alberga una exposición permanente de vinos y cavas de Cataluña, una antigua farmacia reconstruida, y un intrigante Museo de Arqueología Submarina, reflejando la doble vocación de Pals: rural y marítima. Su imponente fachada de piedra y su interior restaurado son una muestra del esplendor que alcanzó Pals en épocas pasadas.

7. Playa de Pals
A solo 5 kilómetros del núcleo medieval se abre la Playa de Pals, un extenso arenal de más de tres kilómetros de longitud, flanqueado por dunas y pinares. Se divide en dos zonas: una más urbanizada, con chiringuitos y servicios, y otra más natural y salvaje, que se funde con los arrozales y el Parque Natural del Montgrí, las Islas Medas y el Baix Ter.
El agua es limpia y tranquila, ideal para familias, y cuando sopla la tramontana, el lugar se convierte en un paraíso para practicar surf, kitesurf o paddle surf.

8. El Camino de Ronda
Desde la playa, el Camino de Ronda conecta Pals con otros pueblos y calas de la Costa Brava, como Begur o Calella de Palafrugell. Esta ruta costera serpentea entre acantilados, bosques de pinos y calas escondidas, ofreciendo algunos de los paisajes más bellos del litoral catalán. Es una experiencia imprescindible para los amantes del senderismo y la naturaleza.

9. El Parque Natural de las Islas Medas
Muy cerca de Pals se encuentra este espacio protegido de extraordinaria riqueza natural. Las Islas Medas, visibles desde la playa, son un archipiélago de siete islotes con una biodiversidad marina excepcional. Bucear o hacer snorkel en sus aguas es descubrir uno de los fondos más espectaculares del Mediterráneo occidental.

La Transformación Geográfica y el Mito de Colón
El paisaje de Pals ha evolucionado dramáticamente. El análisis del geólogo Juan Carandell y Pericay confirma la regresión marina y cómo la acción constante de la Tramontana y otros vientos configuró la franja costera con sus características dunas. Lo que hoy son pinares y arrozales, fueron antes viñas y una mayor extensión de agua, lo que justifica la etimología de Palus y el antiguo nombre de la playa de Pals, El Grau (puerto).

Es necesario desmentir aquí un mito histórico: la teoría que sugiere que Cristóbal Colón partió de las playas de Pals hacia América es muy probable que se deba a la confusión gramatical entre Pals y la localidad andaluza de Palos de la Frontera. La auténtica épica de Pals no está en los viajes transoceánicos, sino en su propia tierra.
Este entorno natural transformado es hoy un tesoro ecológico:

- Playas de Pals: El municipio se extiende hasta una costa rectilínea de más de 3.5 kilómetros, de arena fina y dorada, ideal para el descanso. Está dividida entre un sector urbanizado con servicios (Platja Gran) y otro más salvaje con dunas y naturaleza intacta que conecta visualmente con los arrozales (Platja del Grau). El mar aquí, azotado ocasionalmente por la Tramontana, es un escenario perfecto para deportes acuáticos como windsurf, kitesurf, kayak y paddlesurf. La conexión con el Camino de Ronda se establece desde la cercana Platja del Racó (Begur), ofreciendo hermosas rutas costeras.
- Les Basses d’en Coll: Este espacio de marismas protegidas, con dunas y vegetación de ribera, forma parte del Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter. Es un lugar de alto valor ecológico con lagunas, humedales y balsas, ideal para la observación de aves y el senderismo suave.

El Cereal Dorado: Arroz, Cultura y Gastronomía
La transformación del paisaje de marjal a arrozal es la base de la economía y la gastronomía de Pals. La tradición del arroz, arraigada desde el siglo XV, desapareció durante siglos debido a la dureza del cultivo y las enfermedades asociadas al agua estancada.

La Épica de la Recuperación del Cultivo
La recuperación del cultivo se produjo a finales del siglo XIX, cuando un vecino de Torroella reintrodujo el arroz gracias a nuevas técnicas de renovación constante del agua. Hoy, el Arroz de Pals goza de un sello de calidad de la Marca de Garantía del Empordà. Sus variedades más reconocidas, Bomba y Bahía, son el producto estrella de la cocina local.
La cultura del arroz se celebra anualmente a través de una serie de eventos:
- La Plantada Tradicional (Junio): Los agricultores ofrecen una demostración manual de la siembra del arroz con los pies sumergidos en el agua, una actividad familiar.
- La Siega Tradicional (Octubre): El momento de la cosecha, que culmina con festivales gastronómicos y populares.
- Campaña Gastronómica del Arroz (Primavera): Jornadas donde los restaurantes se adhieren para ofrecer menús basados en el cereal, destacando el tradicional arroz a la cazuela (arròs a la cassola).

La Mesa del Empordà
La gastronomía de Pals es una fusión de mar y tierra. Además del arroz, los menús tradicionales ofrecen:
- Del Mar: Suquets de pescado y los preciados garoines (erizos de mar) en temporada.
- De la Tierra: Verduras frescas y legumbres, utilizadas en platos como la popular escalibada.
- Bebidas: Catas de vinos y cavas, que complementan los productos de la huerta y el mar.
El municipio se divide en tres núcleos: la villa medieval (El Pedró), los Masos de Pals (con masías fortificadas del siglo XVI) y Pals Playa (la zona de villas y apartamentos). La oferta de restaurantes se distribuye entre las terrazas pintorescas del casco antiguo y los chiringuitos de la costa.

La Bitácora del Viajero: Calendario y Logística
Pals, aunque pequeño (se puede visitar superficialmente en dos o tres horas), se revela plenamente a través de su agenda cultural.
Agenda Cultural y Festejos
El calendario de Pals es vibrante y temático:

- Julio (Verano): La Noche de las Velas, el evento más mágico, transforma el casco antiguo en un espectáculo de luces, música, danza y gastronomía, con todas las luces eléctricas apagadas. También se celebran audiciones de sardanas y habaneras, y degustaciones de vinos.
- Agosto (Verano): Se celebra la Fiesta Mayor de Pals (primera semana), con conciertos, pregones, y eventos típicos catalanes. También tiene lugar la fiesta mayor de los Masos de Pals.
- Navidad: Se organiza el tradicional Pesebre Viviente.
- Martes (Todo el año): Mercado semanal (08:00h – 13:00h) donde se encuentran productos gastronómicos catalanes, plantas y ropa.
- Sábados (Todo el año): Mercado de segunda mano en el centro del pueblo.

Información práctica para tu visita a Pals
- Cómo llegar: Pals se encuentra a 48 km de Girona capital. Desde Barcelona, se accede por la autopista AP-7 (salida 9A-9B hacia Palamós) y luego por la C-65. En verano, cuando el tráfico se intensifica, es recomendable usar la salida 6 (Girona Norte) y seguir por la C-66 hacia La Bisbal d’Empordà.
- Aparcamiento: El acceso al Pedró está limitado, por lo que el uso de los parkings exteriores gratuitos (cerca de la Torre de les Hores) es indispensable.
- Alojamiento: la oferta es variada, con apartamentos junto a la playa y masías rurales en los alrededores. También hay opciones con encanto en el núcleo medieval.
- Mejor época para visitar: primavera y verano para disfrutar de las playas y eventos, otoño para vivir la siega del arroz y el paisaje dorado del Empordà, e invierno para descubrir su tranquilidad más auténtica.
- Duración ideal: una escapada de 1 a 2 noches es perfecta para recorrer el casco antiguo, visitar la playa y disfrutar de la gastronomía local. Si dispones de más tiempo, puedes explorar los pueblos cercanos: Begur, Peratallada, Calella de Palafrugell o L’Estartit.
- Ocio Activo: El tren turístico «Xiulet de Pals» ofrece diferentes rutas; el Parc Aventura Costa Brava ofrece tirolinas y pasarelas, y la oficina de turismo es clave para obtener mapas e información sobre catas de vinos.

Qué ver en los alrededores de Pals
Te incluimos una serie de lugares que tenemos en el mapa, que puedes incluir en tu itinerario, par hacer tu visita más completa a la Costa Brava:
- Sa Tuna: una cala entre la naturaleza de la Costa Brava.
- Cassà de la Selva: villa muy arraigada a la cultura, a la música y al corcho.
- Santa Cristina de Aro: un rincón entre montañas de la Costa Brava.
- S’Agaró: pequeño núcleo costero que combina la elegancia de su arquitectura novecentista con paseos junto al mar.

Pals, El Símbolo de la Resiliencia Catalana
Pals es, en esencia, un símbolo de la resiliencia catalana. Un lugar cuyo nombre evoca el fango (palus), pero cuya imagen es de piedra inamovible; un castillo derribado que, en lugar de desaparecer, se convirtió en los muros de la fe y la comunidad. Es la perfecta síntesis del Empordà: la dureza de la piedra del Pedró se suaviza con la inmensidad de los arrozales y la placidez del horizonte sobre las Islas Medes.

Para el viajero de The Kompasse, la visita a Pals debe ser un ejercicio de conciencia: comprender que las calles que pisa no son solo bonitas, sino que son el resultado de siglos de conflicto, adaptación y reconstrucción paciente. Las sepulturas visigóticas bajo el Carrer Major y la visión de la casa construida por la familia Pi i Figueres con los restos del antiguo castillo, junto a la Torre de les Hores, son poderosos recordatorios de que cada elemento arquitectónico tiene una capa de historia entrelazada. Es una parada indispensable, un portal a un pasado glorioso y a un presente delicioso, en el corazón geográfico y sentimental de la Costa Brava.


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