Qué ver en Burgohondo, Ávila: Conoce la Abadía, la historia y la naturaleza en el corazón del Alto Alberche
En pleno valle del Alto Alberche, entre las sierras de Gredos y la Paramera, se encuentra Burgohondo, un municipio de la provincia de Ávila que conserva la esencia de los pueblos serranos y el encanto de un entorno natural privilegiado. A tan solo 36 kilómetros de la capital abulense y a unos 120 de Madrid, esta localidad es uno de los destinos más atractivos de la comarca, tanto por su patrimonio histórico como por la belleza de sus paisajes.

Con algo más de 1.200 habitantes, Burgohondo sorprende al visitante con un conjunto monumental encabezado por su famosa Abadía de Santa María, antiguas ermitas cargadas de leyendas, barrios serranos hoy despoblados pero llenos de historia, y una amplia red de rutas senderistas que se adentran en montañas, valles y riberas.

Si estás planeando una escapada a Ávila en busca de naturaleza, historia y tranquilidad, aquí tienes todo lo que ver y hacer en Burgohondo.

El origen de Burgohondo: de abadía medieval a villa independiente
Los primeros vestigios de ocupación en este rincón del Alto Alberche se remontan a los vetones, un pueblo de origen celta que habitó la zona desde el siglo VI a. C. Más tarde, el territorio pasó a formar parte de la Lusitania romana y, durante la dominación musulmana, quedó en tierra de frontera.

No será hasta finales del siglo XI, tras la conquista de Alfonso VI de Toledo y la repoblación impulsada por Raimundo de Borgoña, cuando se funde la Abadía de Santa María de Burgohondo. Alrededor de este monasterio de canónigos agustinianos fue creciendo un poblado que acabaría recibiendo el nombre de Burgo del Fondo, germen de la actual localidad.

La abadía llegó a tener jurisdicción sobre trece aldeas del entorno y se convirtió en el motor económico, social y espiritual de la comarca. Durante siglos, Burgohondo alternó periodos de esplendor y decadencia, hasta consolidarse como villa independiente en la Edad Moderna.
El Corazón de Burgohondo: Su Abadía Milenaria
El gran símbolo de Burgohondo es, sin duda, la Colegiata Abadía de Nuestra Señora de la Asunción. Este complejo, conocido popularmente como la Colegiata, es un faro de la fe y el poder de la región, fundado a finales del siglo XI en plena repoblación. Canónigos agustinianos la convirtieron en el epicentro religioso y económico de la zona, una influencia que se mantuvo hasta su disolución en el siglo XIX.

La Abadía es un testamento de la arquitectura románica y mudéjar. Su robusta iglesia, con una cabecera y capilla mayor que destilan un aire de misterio, se alza como el corazón del conjunto. En su interior, las tres naves separadas por pilares de sillería culminan en un crucero sutil, y un artesonado mudéjar del siglo XVI adorna los techos. Aunque no están expuestas al público, detrás del retablo mayor se esconden pinturas de la época de la fundación, un secreto celosamente guardado.

Originalmente, el monasterio no contaba con torre, siguiendo la estricta tradición cisterciense de austeridad. Sin embargo, en el siglo XVI se añadió una imponente torre renacentista, que hoy marca el perfil del edificio. A pesar de los siglos y las transformaciones, la Abadía de Burgohondo, declarada Monumento Histórico Artístico en 1983, conserva la severidad y sobriedad del románico castellano, un estilo marcado por la dureza del granito que le da forma.

Ermitas con historia y leyendas
Además de su colegiata, Burgohondo cuenta con otras construcciones religiosas que forman parte de su identidad:
Ermita de San Roque
Su origen está ligado a la peste que asoló la península durante siglos. Cuenta con una leyenda arraigada en la historia del pueblo. Se dice que su construcción conmemora un milagro: la villa se libró de una devastadora peste que asoló la región hace siglos, una salvación atribuida a la intercesión del santo. Hoy, la ermita es el centro de las festividades locales en su honor, un punto de encuentro que celebra la fe y la supervivencia.

Ermita de la Vera Cruz o de los Judíos
Ubicada en el antiguo barrio judío de Burgohondo, esta ermita se construyó sobre una antigua sinagoga medieval del siglo XV, su interior conserva frescos deteriorados de la Pasión de Cristo, superpuestos a la estructura original. La simplicidad de la edificación, sin los anexos que se encontrarían en juderías más prósperas, sugiere la modestia de la aljama local, pero su existencia es un recordatorio de la diversidad cultural que una vez floreció aquí.

El Ayuntamiento y la Plaza Mayor
En pleno corazón del pueblo, la Plaza Mayor Adolfo Suárez es el centro neurálgico de Burgohondo. Aquí se levanta el Ayuntamiento, reconstruido tras un incendio en el siglo XX y renovado en tiempos recientes. Su fachada destaca por el campanario de ladrillo que alberga el reloj. La plaza acoge teatro, conciertos, competiciones deportivas e incluso espectáculos taurinos durante las fiestas patronales. Su escalinata de piedra y su peculiar campanario de ladrillo le dan un carácter único, convirtiéndola en un lugar de encuentro y celebración.

El Zaire: orgullo colectivo
Burgohondo tiene construcciones que simbolizan el espíritu comunitario de sus habitantes. El grupo escolar “El Zaire”, erigido en la década de 1950, es uno de ellos. Financiado y construido con el trabajo y la contribución de los vecinos, este edificio de granito es un monumento al esfuerzo colectivo. Construido en granito, funcionó como centro educativo hasta su reconversión en alojamiento y restaurante. Más allá de su valor arquitectónico, El Zaire simboliza la solidaridad de un pueblo que unió fuerzas para sacar adelante un proyecto común en tiempos de necesidad.
Si te interesa hospedarte en el sitio, te dejamos la opción a continuación:
Las Umbrías: la memoria de los barrios serranos
La historia de las Umbrías, una serie de caseríos distribuidos en la sierra circundante, es otra muestra de la vida rural en su forma más pura. Hasta mediados del siglo XX, estos barrios, como Bajondillo o La Cendra, estuvieron llenos de vida. Sus construcciones de granito, madera y techos vegetales, diseñadas para resistir el duro clima serrano, atestiguan un modo de vida centrado en la autosuficiencia y la comunidad, con hornos comunitarios donde se cocía el pan. Aunque hoy en día están casi deshabitadas, estas “casillas” siguen sirviendo de refugio para ganaderos y recreacionistas, un eco de una época pasada.

Naturaleza y rutas en Burgohondo
El verdadero encanto de Burgohondo reside en su entorno natural. El municipio se asienta en una profunda oquedad del río Alberche, que lo atraviesa a lo largo de 7 kilómetros. Este río, que en esta zona empieza a amansarse, crea un paisaje heterogéneo y lleno de contrastes. Desde terrenos agrestes con afloraciones de granito hasta dehesas, sotos y bosques, el paisaje es una combinación perfecta de la rudeza serrana y la fertilidad fluvial.

El Alberche no solo es el eje articulador de la zona, sino también un lugar de recreo inigualable. Durante el verano, sus aguas cristalinas ofrecen un refrescante respiro. El municipio ofrece numerosas pozas y zonas de baño:
- Tabla de los Abades, muy popular entre los locales.
- Puente del Arco, con un puente romano como telón de fondo.
- La Playita, ideal para familias.
- Puente Nueva, con prados perfectos para un picnic.
Aparte del baño, el Alberche es escenario de pesca, piragüismo y paseos por su ribera. Además, Burgohondo es el punto de partida para innumerables rutas de senderismo que exploran la riqueza natural y etnográfica de la zona.

Rutas senderistas destacadas
- Ruta de La Cendra – El Espino: recorre los antiguos barrios de las Umbrías.
- Ruta de los Bonales: sigue la ribera del río entre huertas y frutales, especialmente melocotoneros.
- Ruta del Tejar: atraviesa encinares y viñedos en dirección a Navaluenga.
- Ascenso al Mojón Cimero: para los más aventureros, este pico de casi 2.000 metros regala espectaculares panorámicas del valle.
En los alrededores también destacan el pantano del Burguillo y la Reserva Natural del Valle de Iruelas, un espacio protegido con más de 600 especies vegetales.

Fiestas y tradiciones de Burgohondo
Burgohondo mantiene vivas varias celebraciones que reflejan su identidad:
- San Sebastián (enero): se celebra con la tradicional Vaquilla de madera.
- Luminaria (junio, víspera de Corpus Christi): hogueras que iluminan la noche como símbolo de purificación.
- Fiestas de agosto: en honor a Nuestra Señora de la Asunción y San Roque, con verbenas, encierros y romerías.
- Cristo de la Luz (septiembre): festividad patronal del tercer domingo del mes.

Información práctica para tu visita
- Altitud: 847 m sobre el nivel del mar.
- Superficie: 55,4 km².
- Población: unos 1.249 habitantes (INE 2024).
- Distancias: 36 km a Ávila, 120 km a Madrid.
- Autobuses desde Ávila: salidas a las 13:00 y 17:45 (lunes a viernes laborables).

Descubre Ávila
Te recomendamos la visita a estos lugares que tenemos añadidos en el mapa en Ávila, para que tu viaje sea lo más completo posible:
- Peguerinos: un lugar ideal cerca de Madrid para visitar e ir de ruta. A 1 hora y 12 minutos por CL-505.
- Navarredonda de Gredos: lugar idílico de montaña, visita el Parador Nacional de Gredos. A 43 minutos por AV-905 y AV-941.
- Piedralaves: un pueblecito de montaña con mucho encanto y alma. A 59 minutos por AV-901 y CL-501.
- El Barraco: un encantador pueblo de montaña enclavado en la Sierra. A 17 minutos por AV-900 y AV-905.
Burgohondo hoy: tradición y modernidad
Aunque conserva su esencia rural, Burgohondo se ha adaptado a los nuevos tiempos. Sus frutales y explotaciones ganaderas conviven con el turismo rural, que encuentra aquí casas tradicionales, rutas de montaña, pozas para bañarse y un patrimonio monumental que no deja indiferente. El visitante encontrará un pueblo que respeta sus raíces, orgulloso de su pasado medieval y de su naturaleza privilegiada, pero abierto al futuro gracias al turismo y al esfuerzo colectivo de sus habitantes.

Además, Burgohondo es uno de esos pueblos que resumen la esencia de Ávila: paisajes serranos, riberas cristalinas, historia medieval y tradiciones vivas. Su Abadía de Santa María recuerda la importancia del poder monástico en la Edad Media, sus ermitas guardan leyendas populares y sus calles, plazas y barrios serranos invitan a pasear con calma. Ya sea para disfrutar de un baño en el Alberche, recorrer sus rutas senderistas o descubrir su rico patrimonio, Burgohondo ofrece una escapada completa donde naturaleza y cultura se dan la mano.
📌 Tip viajero de The Kompasse: si visitas Burgohondo en verano, no olvides llevar bañador para disfrutar de las pozas del Alberche y aprovecha para recorrer la ruta de Los Bonales, una de las más bonitas de la comarca.

Créditos Fotográficos
Te dejamos a continuación las atribuciones por los derechos fotográficos por orden de aparición, las fotos libres de derechos no serán enumeradas en la lista de abajo:
- (Imagen de portada): Sevicombo10, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- LBM1948, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- Totemkin, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
- JIMENEZ Yvan, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
- David Perez, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- David Perez, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- David Perez, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- Miguel Angel Muñoz, via verpueblos.com
- Turismoavila, via turismoavila.com
- L. Vadillo – MaLéPhotoSpain, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- 19migmas63, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- Aglaya72, CC BY-SA 3.0 ES, via Wikimedia Commons
- Carlos Ramón Bonilla…, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
- Sevicombo10, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- PHOTOMAN, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
- David Perez, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons